Tailandia es uno de los destinos más visitados del sudeste asiático, y con tanto turismo también conviven algunas estafas clásicas, repetidas desde hace años en los mismos lugares. Ninguna es peligrosa si sabes identificarla a tiempo: la mayoría se basa en la desinformación del viajero, no en la fuerza.
Estas son las que más se repiten, y cómo evitarlas.
1. El certificado de ingreso a Tailandia (TDAC) es gratis: no pagues de más
Desde mayo de 2025, todo extranjero que entra a Tailandia por aire, tierra o mar debe completar el TDAC (Thailand Digital Arrival Card), un formulario digital que reemplazó al antiguo TM6 en papel. Se llena online hasta 3 días antes de tu llegada, y es 100% gratuito — el portal oficial del Gobierno de Tailandia nunca pide pago de ningún tipo.
El problema es lo que pasa cuando lo buscas en Google: antes del sitio oficial aparecen varias agencias y páginas de terceros que cobran hasta USD 50 por "tramitarlo". El sitio real es tdac.immigration.go.th — verifica siempre que la URL sea esa antes de ingresar tus datos, y no pagues nada por un trámite que el propio gobierno tailandés hace sin costo.
2. El taxi al embarcadero "equivocado" del mercado flotante
El mercado flotante de Damnoen Saduak es una de las excursiones más populares cerca de Bangkok. Si lo haces por tu cuenta en taxi (en vez de un tour organizado), ten cuidado: muchos taxistas te dejan en un embarcadero privado, a poco más de un kilómetro del mercado real, asegurando que ese es "el acceso".
Ahí te cobran hasta 2.000 baht por una hora de paseo en bote, cuando el precio real en el embarcadero municipal de Ton Khem (el oficial, donde están todas las empresas registradas y los precios son negociables o ya están establecidos) ronda los 400 baht.
El consejo es simple: antes de subir al taxi, dile explícitamente al conductor que quieres ir al embarcadero municipal de Ton Khem, en Damnoen Saduak — no a "el mercado flotante" en general. Esa precisión evita que te dejen en la parada equivocada.
3. "El Gran Palacio está cerrado hoy"
El Gran Palacio de Bangkok tiene una muralla blanca perimetral bastante grande, y su entrada real queda un poco escondida en relación a por dónde suelen llegar los turistas. Esa combinación —gente dando vueltas buscando la entrada— es el escenario perfecto para esta estafa, documentada desde hace unos 20 años.
Personas que rondan la zona (a veces vestidos de manera que parecen guías o funcionarios) se acercan a los turistas perdidos y les aseguran que el palacio está cerrado por alguna celebración o ceremonia religiosa. Acto seguido, ofrecen llevarlos en tuk-tuk a otro templo o mirador "mientras tanto" — y terminan en una tienda de artesanías o piedras preciosas de algún conocido del conductor, con presión para comprar.
El Gran Palacio abre todos los días. Si alguien fuera de la entrada oficial te dice lo contrario, es una señal de alerta.
4. Taxi con taxímetro vs. Grab
Un consejo general que evita varios de estos problemas: usa Grab en vez de parar un taxi en la calle. La opción JustGrab te muestra la tarifa exacta antes de confirmar el viaje, así que no hay margen para "malentendidos" de precio. La opción GrabTaxi conecta con taxis normales, que sí cobran por taxímetro más un cargo pequeño de reserva (entre 20 y 45 baht), pero al menos queda un registro del viaje y un precio de referencia previo.
Pagar con la app, en vez de negociar en la calle, es la forma más simple de sacarte ese problema de encima.
Ninguna de estas estafas debería arruinarte el viaje si las conoces de antemano. Tailandia sigue siendo un destino espectacular — solo hace falta un poco de información antes de salir del hotel.