Bali fue la última parada de mi viaje por Asia y llegué con una idea equivocada: pensaba que sería fácil recorrer la isla de un extremo a otro. Bastó un día para entender que Bali es mucho más grande de lo que parece en el mapa y que el tráfico puede cambiar por completo cualquier itinerario.
Por eso decidí dividir el viaje en tres bases: Seminyak, Ubud y las Islas Gili. Viajé en septiembre, temporada media; en la isla principal tuve varios días de lluvia, mientras que en Gili disfruté prácticamente todos los días de sol.
¿Cuánto gasté en Bali?
Bali me pareció tan económico como Tailandia. Entre comida, transporte y actividades gasté entre 20 y 30 dólares diarios. Los hoteles, siempre con piscina y desayuno, costaban entre 20 y 40 dólares la noche.
No hace falta gastar mucho para viajar cómodo.
Seminyak: la mejor base para recorrer el sur
Elegí Seminyak por su cercanía al aeropuerto y su ambiente nocturno. Mi primera noche salí a cenar y recorrer sus bares, una excelente forma de empezar el viaje.
Desde allí hice dos excursiones.
La primera fue a Nusa Dua, una zona de grandes resorts y playas de agua turquesa, muy distintas a las playas de arena volcánica que predominan en Bali. Mi recomendación es comprar un day pass en un resort. Por unos 25 dólares puedes disfrutar piscinas, reposeras, restaurantes y todas las instalaciones durante el día.
La segunda fue a Uluwatu, donde recorrí el famoso templo sobre los acantilados y algunas de las playas más bonitas de la isla.
Aquí aprendí una de las lecciones más importantes del viaje: en Bali las distancias se miden en tiempo, no en kilómetros. Un trayecto puede tardar entre una y tres horas, dependiendo del tráfico y de si viajas en moto o en automóvil.
El tráfico: el gran detalle que muchos subestiman
Cuando me trasladé desde Seminyak hasta Ubud, un recorrido que parecía corto tomó cerca de tres horas.
Desde ese momento entendí que, si tienes un vuelo, un ferry o una actividad con horario fijo, debes planificar con bastante margen. Las motos suelen ser la opción más rápida, pero cuando viajas con maletas un automóvil termina siendo la alternativa más práctica.
Ubud: naturaleza, cultura y muchos monos
Mi primer día recorrí el centro de Ubud, visité su templo y probé el Nasi Goreng, uno de los platos más tradicionales de Indonesia.
Al día siguiente asistí a una clase de yoga rodeado de naturaleza. Descubrí que el yoga no es para mí, pero fue una experiencia distinta y muy propia de Ubud, una ciudad llena de centros dedicados al bienestar.
Durante la tarde visité el famoso Monkey Forest, y aquí va un consejo que realmente puede salvarte un mal rato.
Los monos sí roban.
Lo mismo ocurre en el templo de Uluwatu. Si llevas comida, lentes, botellas o el celular en la mano, pueden intentar quitártelos.
Mi recomendación es mantener todas tus pertenencias guardadas, evitar los palos para selfies y nunca alimentar a los monos.
Cascadas, arrozales y una sorpresa
Otro día recorrí los arrozales y varias cascadas utilizando únicamente Grab. En lugar de contratar un tour, fui pidiendo motos entre un lugar y otro. Las entradas son económicas y puedes recorrer todo a tu propio ritmo.
También intenté visitar Cretya, la famosa piscina infinita con vista a los arrozales.
No pude entrar porque estaba completamente llena.
Con el tiempo entendí que fue una buena noticia. Personalmente no me pareció un lugar imprescindible y creo que disfruté mucho más recorriendo la naturaleza que esperando para entrar a un sitio pensado principalmente para las fotografías.
Gili: el mejor cierre para el viaje
Desde Ubud tomé un traslado hasta el puerto y luego un ferry hacia las Islas Gili.
Fue, sin duda, la mejor forma de terminar mi viaje por Asia.
Me quedé cuatro noches disfrutando de playas de agua cristalina, snorkel, tortugas marinas y un ambiente mucho más relajado que el de Bali. También fue imposible no notar que algunos corales han sido afectados por el turismo, un recordatorio de la importancia de viajar de manera responsable.
Además, el clima fue completamente distinto. Mientras en Bali me tocaron varios días de lluvia, en Gili disfruté de sol todos los días.
Un consejo que me ahorró varias horas fue regresar directamente desde Gili al Puerto de Serangan y continuar desde allí al aeropuerto. Muchos viajeros vuelven primero a Ubud y luego cruzan nuevamente la isla, perdiendo mucho tiempo en el tráfico.
¿Vale la pena viajar a Bali?
Sin ninguna duda.
Pero creo que Bali se disfruta mucho más cuando dejas de intentar verlo todo y comienzas a disfrutar cada zona con calma.
Si pudiera dar cinco consejos serían estos:
- Divide tu viaje por zonas y no intentes conocer toda la isla desde un solo hotel.
- Considera siempre el tráfico al planificar tus traslados.
- Usa Grab para moverte si viajas por libre.
- Ten mucho cuidado con los monos en Uluwatu y en el Monkey Forest.
- Reserva varios días para las Islas Gili si buscas playas paradisíacas y un ritmo mucho más relajado.
Bali es mucho más que templos, arrozales y playas bonitas. Es un destino que se disfruta sin prisas, donde muchas veces los mejores recuerdos aparecen cuando dejas de correr de un lugar a otro y simplemente te dedicas a vivir el viaje.